
Esta noche, para mi eterna, largas horas de espera, revelaciones y ocurrencias flotan sobre mi cabeza, ya ni contar ovejas, susurrando en la humilde soledad que me acobija y me da compañía, para no molestar a los demás quienes por fin lograron el descanso después de la remunerada fatiga. No siento cansancio ni ganas de dar, de dar vida a las lagañas, comentando en mi mente las cosas que me afligen y me tienen pendiente, logrando un común acuerdo con los sonidos que me rodean… la paz que sobre mi se cierne; divagando, cavilando, pensando, debrayando… cualidades o desventajas según sea el caso; estadía absurda en una cama, recostado allí sin hacer más nada, sospecho que mi interés por la desvelada es aun más grande que mi fe en la almohada. Recitando no se que cosas que por mi cabeza se cruzan, esperando algo que me de fortuna, o que me mate de una vez tal locura, tal infamia, tal desgracia, tal desventaja… tal… ¡PLACER! Sigo vivo pero sin poder creer, hablando entre pensamientos, voz baja o simplemente en silencio, escandalizado por dentro. Quizás sea un vampiro o lo fui, porque adoro el no dormir, no siguiendo los estándares regulares de una persona “normal” (8 o 9 horas cada noche, incluso más). La noche me embriaga, me desinhibe, me alimenta, me sustenta… la noche es como un gran placebo para mi, el placer que me da cuando me recuesto a escuchar en silencio, incluso escuchar el silencio, observar la oscuridad, degustar la brisa nocturna, tocar la luna, incluso tomar las estrellas. Siempre he admirado a la luna, espero todo el día paciente hasta que esta aparece; me atraen las sombras, en ellas yacen: lo desconocido, los temores, lo insólito, lo escondido, lo recóndito… en ellas se encuentran mis esperanzas e ilusiones; me atan los fríos pensamientos de amargura, tristeza, soledad, nostalgia, que por la noche sabe más a sabia; sinceramente la noche me atrapa, sus rincones, sus colgajos, sus harapos, sus telarañas, perros que mecen el alma aullando al alba, gatos que a la luna cantan, regocijo de cruel papel sobre una mesa iluminado por una vela en plena noche de frio de temporada, y si bien me va, lluvia tan esperada… que más puedo pedir, me encanta dormir despierto, despertar durmiendo, dormir sin dormir, descansar sin hacerlo, odiando soñar, soñando durmiendo… cómo poder amar dormir y seguir viviendo... no, mejor amar el seguir despierto. La húmeda tasa de café, la libertad del poder ser, el sutil silbido de fricción de un grillo, la tan sonada canción de miles; la sencilla razón de la paz del barrio estático o con poco movimiento y el sin fin de curiosidades en el oscuro disentimiento.
Espero dormir algún día, pero solo amare eso si ese día duermo eterno…
By. Oliver G. A.
By. Oliver G. A.
muuy buenooo, aunque, como que nooo dormir si eso es lo mas rico, aunque aveces tienes tantas cosas que no puedes dormir y lo unico que queda es adorar el silencio, la dulce oscuridad.
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